Por otra parte, Buela-Casal, enfatiza que la cualificación de los mismos revisores o las pautas utilizadas para evaluar los artículos, acusan algunas controversias. La elección de un revisor, por ejemplo, obedece no sólo a ser un prestigioso especialista en un área determinada sino a veces, también, a tener amistad con el editor en jefe o director de la revista, o en otros casos, se elige a partir de los que se presentan a un llamado, que exige cumplir ciertos criterios, pero siendo un llamado voluntario, no necesariamente recluta a los mejores. Así mismo, su actuación puede ser lamentable pues, a veces, valiéndose del anonimato, un revisor puede tener incluso críticas despiadadas[viii] con el autor de un trabajo. Por otro lado, el apoyo que tienen los revisores de las pautas de revisión, aunque establecen evaluar parámetros como relevancia o rigor metodológico, éstos se aplican de forma muy general, quedando finalmente al arbitrio del revisor, si los emplea y la forma como lo hace.