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Home/ Pervivencia de la literatura latina en la literatura española/ Group items tagged Clásicos

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Juan Redondo

Literaturas latina y española: ecos y diálogos - 0 views

  • Aunque la etimología no esté clara, nos sirve saber que probablemente la palabra "Barroco" derive del portugués "berrueco", o una perla irregular con deformaciones. La irregularidad, la línea curva y dinámica (como la que vemos en la fotografía de esta iglesia romana, San Andrea del Quririnal, diseñada por Bernini) se alían desde el punto de vista literario al predominio de la "inventio" y los juegos conceptuales. Hay clásicos más barrocos que otros, como puede ser el caso del historiador Tácito, o del poeta épico Lucano. Esto confiere a lo barroco una dimensión atemporal, como categoría filosófica y estética ("lo barroco" de Eugenio D'Ors) que nos sirve para comenzar reflexionando antes de adentrarnos en los sinuosos caminos de la tradición clásica a lo largo del siglo XVII. Por Francisco García Jurado.
  • Eugenio D’Ors, Lo barroco, prólogo de A. E. Pérez Sánchez y edición de Ángel d'Ors y A. García Navarro, Alianza/Tecnos, Madrid, 2002
  • por la de 'lo barroco', entendida como categoría filosófica, como 'constante histórica', contrapuesta a 'lo clásico'. 'Lo barroco' debe ser entendido como expresión de una cierta actitud del hombre ante la vida, que cabe reconocer en múltiples manifestaciones del espíritu, en cualquier etapa de la historia de la humanidad. 'Lo barroco' designa aquella actitud del espíritu que obedece al ciego impulso espontáneo de la naturaleza; 'l
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  • o clásico' por el contrario, aquella otra que se propone encauzar tales impulsos mediante su sumisión a un designio libre.
  • La Eneida en el QuijotePaladión"Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la ManchaCapítulo XLI De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventuraY con esto se volvieron a subir en Clavileño, y al subir, dijo don Quijote:-Tapaos, Sancho, y subid, Sancho; que quien de tan lueñes tierras envía por nosotros no será para engañarnos, por la poca gloria que le puede redundar de engañar a quien dél se fía; y puesto que todo sucediese al revés de lo que imagino, la gloria de haber emprendido esta hazaña no la podrá escurecer malicia alguna.-Vamos, señor -dijo Sancho-; que las barbas y lágrimas destas señoras las tengo clavadas en el corazón, y no comeré bocado que bien me sepa hasta verlas en su primera lisura. Suba vuesa merced, y tápese primero; que si yo tengo de ir a las ancas, claro está que primero sube el de la silla.
  • Tirios y Troyanos"Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la ManchaCapítulo XXVI Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con otras cosas en verdad harto buenas
  • Esta verdadera historia que aquí a vuesas mercedes se representa es sacada al pie de la letra de las corónicas francesas y de los romances españoles que andan en boca de las gentes y de los muchachos por esas calles. Trata de la libertad que dio el señor don Gaiferos a su esposa Melisendra, que estaba cautiva en España, en poder de moros, en la ciudad de Sansueña, que así se llamaba entonces la que hoy se llama Zaragoza [3]; y vean vuesas mercedes allí cómo está jugando a las tablas don Gaiferos, según aquello que se canta:
  • Bibiliografía esencialAntonio Barnés, Yo he leído en Virgilio. La tradición clásica en el Quijote, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2009Tarsicio Herrera Zapién, Las aventuras romanas de Don Quijote
  • http://www.asociamec.org.mx/IIColoquioPDFs/11_HERRERA.pdf
  • De manera parecida a lo que ocurría con la lírica del siglo XVI, este apretado paseo por la lírica del XVII reúne una insuficiente galería de poemas imprescindibles. Tras los versos de Góngora, de Pérez de Montalbán, de Quevedo, de Rodrigo Caro y de Villegas subyacen poetas latinos como Ovidio, Virgilio, Propercio, Catulo y Horacio. Fábulas mitológicas, imágenes poéticas como la del polvo enamorado, estructuras sintácticas comunes, o relecturas del Carpe diem dan cuenta de la vitalidad y riqueza que nos ofrece el encuentro entre ambas literaturas. En la imagen podemos ver a Acis y Galatea contemplando a Polifemo
  • -La líricaLuis de Góngora (1561-1627)Góngora y Ovidio. Píramo y Tisbe. Dafne y ApoloPolifemo estrofa xxiiiLa fugitiva ninfa, en tanto, donde
  • Mientras por competir Mientras por competir con tu cabello,oro bruñido al sol relumbra en vano;mientras con menosprecio en medio el llanomira tu blanca frente el lilio bello;
  • Lope de Vega, el Orfeo de Pérez de Montalbán y el de Juan de Jaúregui. La polémica entre Góngora y Lope: Expostulatio Spongiae
  • La fuente properciana del último verso, según Borges: “No pocas veces, el punto de partida de Quevedo es un texto clásico. Así, la memorable línea (Musa, IV, 31): Polvo serán, mas polvo enamorado es una recreación, o exaltación, de otra de Propercio (Elegías, I, 19): Ut meus oblito pulvis amore vacet. (“Quevedo”, página 42 del volumen II de las Obras Completas de J. L. Borges. Emecé Editores, 1ª edición, 1997). Schwartz Lerner, Lía, “Título: Entre Propercio y Persio: Quevedo, poeta erudito”, Publicación: Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2007 Notas de la Reproducción Original: Edición digital a partir de La Perinola: revista de investigación quevediana, núm. 7 (2003) pp. 367-396 http://www.cervantesvirtual.com/obra/entre-propercio-y-persio--quevedo-poeta-erudito-0/Curiosa versión en una canción de Eduardo Aute: http://www.youtube.com/watch?v=a97qe_IGBLc
  • Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra que me llevare el blanco día, Y podrá desatar esta alma mía Hora, a su afán ansioso lisonjera; Mas no de esotra parte en la ribera
  • Horacio y Cicerón se convierten en paradigmas de los modelos clásicos durante un siglo más rico de lo que los tópicos historiográficos nos han dado a entender: el siglo XVIII. Luces y despotismo ilustrado se encuentran y desencuentran en más de una ocasión. Hasta hace muy pocos años, la historiografía ha maltratado a la Ilustración española. Todavía puede percibirse un poso de displicencia cuando se habla de este período de la historia de España, tachado de adjetivos como "erudito", o "falto de vida", si se compara, sobre todo, con los dos siglos anteriores. Frente a esta tradicional interpretación, las historiografía más reciente, de la mano de estudiosos como Aguilar Piñal (1996) o Antonio Mestre (1968), nos han ido descubriendo un mundo complejo, diverso en ideas y conflictivo que si bien mira por un lado a la cultura francesa, también, por otro, tiene unas sólidas raíces en la cultura española del siglo XVI. (en la imagen, jardines de Caserta) POR FRANCISCO GARCÍA JURADO
  • Conferencia imprescindible de Russell P. Sebold titulada "El setecientos español: prejuicios y realidades"http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=1522
  • Lejos ya del tópico de la poesía neoclásica como categoría única para definir la producción poética del siglo XVIII, la diversidad es, probablemente, uno de los elementos definidores de esta nueva y cambiante realidad literaria. Para este subtema de la lírica en el siglo XVIII hemos recurrido a lugares básicos, como el asunto de la anacreóntica en Menéndez Valdés, la impronta catuliana en Juan Antonio Corner, la aportación de Fedro a la fabulística de Samaniego, Ovidio y el Arte de las putas de Moratín y, finalmente, la imprescindible Poética de Horacio en las versiones de Iriarte y Samaniego. El paseo será, como ha ocurrido en los temas anteriores, insuficiente pero provechoso. La neoclásica puerta de San Vicente, cuya inscripción latina leeremos más tarde, nos sirve de perfecto marco. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO
  • «En mis poesías agradables he procurado imitar a la naturaleza y hermosearla, siguiendo las huellas de la docta antigüedad, donde vemos a cada paso tan bellas y acabadas imágenes [...].En esta parte han sido mis guías el mismo Horacio, Ovidio, Tibulo, Propercio y el delicado Anacreonte. Formado con su lección en mi niñez, y lleno de su espíritu y sus encantos hallará el lector en mis composiciones seguidas con frecuencia sus brillantes huellas.»
  • Junto a la memoria de los clásicos, en particular del «dulce Anacreonte», hemos de recordar la función intermediaria de nuestros poetas del Renacimiento. El espíritu de jovial alegría de la anacreóntica nos trae presto la poesía de Villegas y quizá también la sensualidad de Cetina. La musa le llama con insistencia al mundo ligero de los amores.
  • Al igual que en Cadalso, existe en Meléndez una afinidad espiritual que le acerca al poeta toledano y le convierte en modelo fundamental. Blandura y dulzura son dos palabras que los engloban en esta comunidad espiritual. Cuando en su época se alaba a Meléndez no encuentran mejor elogio que considerarle el sustituto, saltando todo el período barroco, de Garcilaso
  • Fray Luis de León es el tercer pilar de nuestro Renacimiento que sustenta la poesía del Meléndez joven. Del agustino interesa en este momento a Batilo, sobre todo, el intérprete de Horacio. Sin embargo, la influencia es más profunda en el Meléndez posterior, especialmente cuando su andadura vital de persecución y destierro coincida con idéntica vivencia en Fray Luis
  • En esta línea de apogeo de los poemas catulianos más acordes al espíritu anacreóntico el XVIII podríamos situar la también nutrida lista de recreaciones que se encargarán de explotar las expresiones más características –y ya convertidas en tópico, el de los basia mille- de los poemas 5 y 7 de Catulo, como demuestran los ejemplos de Juan Antonio Corner, Juan Bautista Arriaza o Francisco Martínez de la Rosa. Sin lugar a dudas, el caso más curioso de asimilación, y no sólo recreación parafrástica, de estos poemas es el que ofrece Corner en una anacreóntica dedicada a su hijo, entretenido en jugar con los libros de Homero, que muestra además un vago eco de otros de los poemas catulianos de mayor difusión en este siglo, los dedicados al gorrión de Lesbia (poemas 2 y 3), según puede apreciarse fundamentalmente por la juntura «delicias mías», fiel trasunto de las deliciae meae Puellas de ambas composiciones:
  • “Este fracaso de la Ilustración, este fracaso de la modernidad, daría pie a lo que conocemos como Romanticismo, que no es sino el desencanto de esa creencia en el progreso, la cara amarga de la modernidad” (J. Álvarez Barrientos, Miguel de Cervantes Saavedra: monumento nacional, Madrid, 2009, p. 33). A un mundo de “pública felicidad”, razón y belleza armónica subsigue una nueva época de tristezas, pasiones y entusiasmos. La luz de la razón se torna en oscuridades varias, y el canon clasicista se ve superado por los nuevos gustos medievales. Sin embargo, el romanticismo mantendrá una estrecha relación con los clásicos griegos y latinos. El Frankestein de Mary Shelley tiene mucho del Prometo de Esquilo, y la carta sobre los fantasmas de Plinio el Joven alimenta los modernos relatos góticos. Asimismo, nuestra concepción moderna de la propia literatura latina es, paradójicamente, fruto de la estética romántica. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO
  • - El gran cambio estético entre el llamado Siglo de las Luces y el Romanticismo: de la preceptiva horaciana a la estética de lo sublime (Psudo-Longino, Edmund Burke), de la mera belleza al estremecimiento. http://lectoresaudaces.blogspot.com.es/2010/02/de-lo-sublime-y-de-lo-bello.html
  • Numerosos y variados testimonios en las obras de Mann y Eliot nos dan cuenta de sus ideas acerca de la enseñanza de las humanidades clásicas. Thomas Mann nos ofrece en La montaña mágica (escrita entre 1911 y 1923) un duro diálogo entre dos de sus personajes esenciales: Settembrini, un humanista que representa los presupuestos del positivismo y de la democracia, y preceptor motu proprio del joven protagonista de la novela, Hans Castorp. Settembrini es la antítesis del oscuro Naphta, curiosamente profesor de latín y jesuita que encarna los nuevos valores de la Europa de la primera mitad del siglo XX. Una simple broma pedante de Settembrini desencadena una polémica sobre el poeta latino Virgilio y su significado en la tradición occidental:
    • Juan Redondo
       
      Representa la muerte de Virgilio de una manera indirecta
  • Grabad sobre mi tumba un verso de Virgilio.
  • -Final. Síntesis de una nueva tradición: la Eneida como reescritura en Jorge Luis Borges
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    Siglo XVII: los clásicos y la estética barroca. La República literaria (primera parte) Aunque la etimología no esté clara, nos sirve saber que probablemente la palabra "Barroco" derive del portugués "berrueco", o una perla irregular con deformaciones. La irregularidad, la línea curva y dinámica (como la que vemos en la fotografía de esta iglesia romana, San Andrea del Quririnal, diseñada por Bernini) se alían desde el punto de vista literario al predominio de la "inventio" y los juegos conceptuales. Hay clásicos más barrocos que otros, como puede ser el caso del historiador Tácito, o del poeta épico Lucano. Esto confiere a lo barroco una dimensión atemporal, como categoría filosófica y estética ("lo barroco" de Eugenio D'Ors) que nos sirve para comenzar reflexionando antes de adentrarnos en los sinuosos caminos de la tradición clásica a lo largo del siglo XVII. Por Francisco García Jurado.
Juan Redondo

Literaturas latina y española: ecos y diálogos: Entre el siglo XVIII y XIX. C... - 0 views

  • Satiricón de Petronio,
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    Entre el siglo XVIII y XIX. Clásicos y románticos. segunda parte: la prosa Nuevos intereses por lo libertino, el costumbrismo o lo terrorífico nos llevan a renovadas lecturas de algunos textos latinos, como las escenas libidinosas y de banquete del Satiricón de Petronio, o la carta sobre los fantasmas del epistolario de Plinio el Joven. Ahora no debemos buscar tanto imitaciones como sintonías, donde los clásicos latinos constituyen un horizonte que a menudo viene de la mano de otras literaturas foráneas, como la inglesa. De esta forma, la prosa romántica europea a menudo constituye el puente por el que entran estas nuevas lecturas de los clásicos. En esta parte final del tema vamos a tratar acerca de las imposturas literarias que José Marchena hace con un supuesto fragmento del Satiricón de Petronio. A su vez, ensayaremos ciertas sintonías habidas entre un texto de Larra y la cena de Trimalción dentro de la misma novela de Petronio. Terminamos con el terror y lo fantástico, que viene inspirado, precisamente, por algunos textos clásicos, en particular, la carta sobre los fantasmas de Plinio el Joven. Las noches lúgubres de Cadalso, precursoras indiscutibles, nos llevan a recordar algunos pasajes de la carta sobre los fantasmas de Plinio el Joven, que se convirtió en el texto precursor de la novela gótica inglesa. (en la imagen, un detalle del Museo de los escritores de Edimburgo, fotografia de F.G.J.) FRANCISCO GARCÍA JURADO
Juan Redondo

Literaturas latina y española: ecos y diálogos: El siglo XIX: nuevos imaginar... - 0 views

  • Durante la segunda mitad del siglo XIX se desarrollan nuevos criterios estéticos al calor de la melancolía, la decadencia y el simbolismo. Éstos van a configurar novesosos imaginarios de algunos autores latinos, especialmente Ovidio y Petronio, que van más allá de la mera inspiración textual. En el mundo académico se consolida una nueva disciplina, la historia de la literatura latina, que va a condicionar en buena medida la percepción de esta literatura por parte de los modernos autores, ya que ahora van a disponer de manuales de literatura que a menudo sustituyen a los textos originales. Asimismo, las cuestiones religiosas y políticas van a marcar la moderna visión de los clásicos. Si tenemos que buscar una ciudad para dar cuenta de este nuevo estado de cosas esa ciudad es, indudablemente, París (en la fotografía). FRANCISCO GARCÍA JURADO
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    Durante la segunda mitad del siglo XIX se desarrollan nuevos criterios estéticos al calor de la melancolía, la decadencia y el simbolismo. Éstos van a configurar novesosos imaginarios de algunos autores latinos, especialmente Ovidio y Petronio, que van más allá de la mera inspiración textual. En el mundo académico se consolida una nueva disciplina, la historia de la literatura latina, que va a condicionar en buena medida la percepción de esta literatura por parte de los modernos autores, ya que ahora van a disponer de manuales de literatura que a menudo sustituyen a los textos originales. Asimismo, las cuestiones religiosas y políticas van a marcar la moderna visión de los clásicos. Si tenemos que buscar una ciudad para dar cuenta de este nuevo estado de cosas esa ciudad es, indudablemente, París (en la fotografía). FRANCISCO GARCÍA JURADO
Juan Redondo

Estudio preliminar de las poesías de Juan Meléndez Valdés - Biblioteca Virtua... - 0 views

  • Le vemos con la expresión vaga y un poco distraída del hombre que se recrea contemplando el fértil panorama de su vida interior. Su vestir, pulcro y severo, corresponde fielmente al empaque señorial de sus modales apacibles y decorosos. Una cabeza de cabellos rubios y lacios. Tez blanca. Fisonomía un poco vulgar, de facciones breves en las que campea el ingenuo mirar de ojos azules. Miembros recios y bien proporcionados. Estatura más que mediana. Complexión robusta, y por complemento, conversar halagüeño, aunque algo tardo, como quien busca y no halla la justa expresión para sus pensamientos. Tal era el hombre
  • El poeta joven se pasea despreocupado por la estudiantil Salamanca con sus versos a Baco y a Cupido. Con la fuerza de la sangre no piensa sino en la diversión, en evadirse de una realidad que no cuenta demasiado porque no existe más que su propia realidad. Profesor, le vemos tornar sus ojos al mundo clásico, donde los sueños bucólicos se armonizan, y mirar al interior de su pensamiento acompañado de sus lecturas.
  • Vista así la poesía de Meléndez Valdés, al margen los problemas formales, asistimos al desvelarse de una conciencia. Es pura autobiografía del corazón y de la mente, una personalidad y una época que se proyectan en unos versos con todo su latido. No es válido quedarse en el poeta joven de las anacreónticas, tentación frecuente, quizá porque su estética se aproxima en algo a la nuestra; importa más el poeta maduro en el que se manifiesta la razón de ser de un tiempo. El mismo lo advirtió tempranamente en su Prólogo de Nimes:
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  • Además, a través de Meléndez podemos estudiar la evolución poética de su siglo, y ver cómo la pretendida poesía neoclásica se disgrega en multitud de matices, formas e intenciones. En cierta manera, con Meléndez nos quedamos, dentro de la fidelidad a unos ideales ilustrados, en las puertas mismas del Romanticismo
  • baste con atenernos a sus declaraciones. Además, convenía corregir el olvido de sus raíces españolas, siempre oculto bajo deudas francesas. Pese a todo, Meléndez se comporta con originalidad en su manera de entender la poesía. No hace sino seguir las ideas clásicas de imitación, añadiendo ahora el interés por seguir las huellas de los clásicos modernos.
  • Una de estas Academias, celebrada en la ciudad en la nochebuena de 1716, y cuyos papeles conserva la Biblioteca Nacional, nos orienta sobre las tendencias poéticas en los inicios del siglo XVIII5. En general, se trata de una labor de aficionados, los copleros que desterrará del mundo de la Literatura la crítica neoclásica, en la que, junto a temas mitológicos y amorosos, encontramos la poesía convertida en juego, en enigmas y acertijos
  • El paso del tiempo, con la búsqueda de la novedad y una profunda crítica, fue abriendo otros cauces y un nuevo gusto. Los certámenes literarios sirvieron para ir contrastando paulatinamente las modas. El humanismo y la inquietud que dimanaban de la Universidad favorecieron esta transformación7. Así estamos nuevamente ante la presencia de Cadalso en Salamanca.
  • Se configura así entre ellos una fuerte afinidad espiritual, que desemboca en una franca amistad, y acaba por crear una conciencia de grupo. Poesía por y para los amigos. Comunicación sin temores. Apertura del corazón. Este sentido de la amistad tiene una tradición clásica, formulada también por los filósofos del momento. Sebold anota a este respecto que «más que amistad, esta devoción solícita era una forma de amor platónico»9.
  • Diego González dirigió con tino las tertulias hasta que abandonó la ciudad en 177919, imponiéndose entonces el magisterio del bien hacer de Meléndez hasta que éste también dejó las orillas del Tormes. Estos dos mentores, Cadalso y Diego González, ayudan al quehacer poético del Meléndez de la primera etapa.
Juan Redondo

Literaturas latina y española: ecos y diálogos - 1 views

  • El renacimiento de los clásicos (tercera parte): Alonso de Ercilla, Pérez de Oliva y Pedro Mexía Terminaremos
  • -La épica: Ercilla y CamoensEl original de La Araucana en la Biblioteca Nacional de Chile:http://www.bcn.cl/bibliodigital/dhisto/araucana
  • Tomado de Vicente Cristóbal, “De la Eneida a la Araucana” http://revistas.ucm.es/index.php/CFCL/article/view/CFCL9595220067A/34758
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  • Camoens y Os LusiadasAlonso Zamora Vicente, conferencia "Relaciones literarias hispano-portuguesas"http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=1281
  • José Filgueira Valverde, "Camoens, clásico español"http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=12
  • Texto del Anfitrión de Plauto http://historiantigua.cl/wp-content/uploads/2011/07/Plauto-Tito-Maccio-Tomo-I-Anfitrion-Bilingue.pdf
  • Carlos García Gual, "Montaigne y los precursores del ensayo"http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=2560
  • Francisco García Jurado, « Sobre la mentira y los mentirosos », en http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/11/sobre-la-mentira-y-los-mentirosos.html
Juan Redondo

Literaturas latina y española: ecos y diálogos: La diseminación de los clásic... - 0 views

  • Frente a ello, asistimos, desde la simplicidad y la frescura del apunte machadiano, a la contemplación de un Virgilio que supera los géneros, el bucólico, el didáctico y el épico, para recobrar su unidad como poeta
  • Otro poeta clásico, Horacio, aflora igualmente con un renovado lenguaje en las Odas de un heterónimo de Fernando Pessoa, Ricardo Reis, y un viejo tópico de la poesía latina tardía, Collige virgo rosas, suena ahora como nacido por vez primera:
Juan Redondo

Literaturas latina y española: ecos y diálogos: Los clásicos como lenguaje de... - 0 views

  • Dómine”, vocativo del sustantivo latino dominus (“señor”), era empleado por los discípulos para llamar la atención del maestro (a la manera de lo que hoy hacen los estudiantes cuando dicen “profe
  • La impronta de Quevedo es evidente, sobre todo en la descripción física, aunque no la única. Cabe apuntar también la impronta cervantina, pero no la que a simple vista esperaríamos, es decir, que la altura del personaje se correspondiera con la de Alonso Quijano
  • La polémica entre Virgilio y Lucano. Feijoo ¿Virgilio o Lucano? Aunque hoy parezca mentira, esta ha sido una de las cuestiones polémicas que ocuparon a algunos de nuestros más eminentes eruditos dieciochescos. Terciaron en esta polémica autores como Feijoo, a favor de Lucano, o Luzán, a favor de Virgilio.
Juan Redondo

HISTORIAS NO ACADÉMICAS DE LA LITERATURA: Propaganda y despotismo ilustrado: ... - 0 views

  • Ya en el prólogo, sin firma alguna, don Gabriel escribe en primera persona acerca de sus intenciones de reforma del buen gusto literario en España para luego referirse, también de manera implícita, a su preceptor, el polígrafo Francisco Pérez Bayer, que escribió para él un tratado
  • Precisamente, la restauración del buen gusto literario se hace con un doble punto de referencia: los clásicos grecolatinos y los mejores autores españoles del siglo XVI, que también son traductores de los primeros, como es el caso de Fray Luis de León, traductor de Horacio y Virgilio
Juan Redondo

Música antigua - Poesía clásica en el Renacimiento¿ con Jorge Bergua - 11/05/... - 0 views

  • Música antigua - Poesía clásica en el Renacimiento¿ con Jorge Bergua - 11/05/12 11 may 2012 Un autor bizantino, Olimpiodoro, se lamentaba de que en su época, nada quedaba ya de la música de los antiguos griegos. Sin embargo, en el Renacimiento, se buscó la recuperación de esas músicas, esos ritmos clásicos grecolatinos. Y si no se consiguió del todo, al menos se trató de volver a los versos de los grandes poetas de la antigüedad adornándolos con músicas cercanas a sus orígenes. Josquin, Willaert, Lejeune, Tromboncino, Cara o Lasso fueron algunos de los que se ocuparon de ello.De todo este fascinante proceso que se extendió a lo largo de varios siglos nos hablará hoy nuestro invitado, Jorge Bergua Cavero, autor del
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Literaturas latina y española: ecos y diálogos: La diseminación de los clásic... - 1 views

  • Una de las más arraigadas corrientes del uso de la mitología en la novela española a partir de los años sesenta parte de la huella que el Ulises, de James Joyce, dejó en la novela Tiempo de Silencio, de Luis Martín Santos. El recurso paródico a la hora de recoger los mitos logró abrirse camino como un procedimiento ingenioso y a menudo cómico de contextualizarlos dentro de una novela.
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