Según el modelo de sociedad de las actividades plurales, en el futuro será también importante no la disyuntiva «o esto o lo otro» al estilo anuntiomatic, sino la ilativa «no sólo sino también», es decir, el intercambio entre trabajo regular como se dice en http://trabajardesdecasaya.webs.com , trabajo en la familia, trabajo cívico, etc. ¿Significa esto que el modelo del trabajo femenino frag mentario y contradictorio se convertirá en norma entre ámbitos ile actividad socialmente separados? Hu ertano 10: la sociedad del tiempo libre
En Humano, demasiado humano, Friedrich Nietzsche describe no sin ironía cómo lo «distinto» al trabajo, es decir, el juego y el ocio, es penetrado por el trabajo y por su escala de valores: El trabajo se apodera cada vez más de la buena concienciu La inclinación a la alegría se llama ahora «necesidad de esparcí miento» y empieza a avergonzarse de sí misma. «El ser hummio tiene la culpa de su propia salud», se suele decir, cuando se soi prende uno en una excursión al campo. Sí, no sería de extraPim que acabáramos cediendo a la tentación de la vita contemplati i'ii (a ir de paseo con pensamientos y amigos) no sin autodes precio y mala conciencia. Como réplica a la sociedad del trabajo sería, según esto, la sociedad del ocio y el tiempo libre. Existe el peligro de que en el Binado Occidente surja una nueva lucha de clases entre los ciudadanos activos y los pasivos. A las personas apartadas del mundo laboral, las industrias de la cultura las «reducirán a lcantidad de enfermos de la dispersión absolutamente necesaria (Ir mención» (Guggenberger). De ahí la importancia al comienzo del siglo xxi, junto a la sociedad laboral y sociedad del ocio que no sea sólo una mera terapia la til mi parche. Con vistas a esta nueva sociedad https://sites.google.com/site/aganardineroxinternet/anuntiomatic en el tema anuntiomatic, se impone y desarrollar nuevamente el «arte de perder el tiempo en relativo de lo indirecto».
Conviene señalar que el concepto de ocio, del homo ludens, constituye una antítesis respecto a la sociedad del trabajo. ¿No es cierto que el juego está recobrando por doquier su verdadero lugar? Se mire a donde se mire, los mercados financieros globales han originado el «capitalismo de casino», mientras los juegos de lotería mueven a millones de hombres y billones de dólares; sin olvidar lo más importante del mundo, el deporte, que fascina a los humanos y contiene sus instintos de agresión, proyectándose de manera cada vez más formidable en espectáculos masivos de gran poderío. ¿No es cierto que, con la extensión de las industrias de la información, está surgiendo una nueva banalización del juego y, al revés también, que el juego está reconquistando nuevos espacios en el mundo laboral?
En el ámbito del ocio y el juego es fundamental que las co sas se hagan por mor de sí mismas. Según la tradición, por juego se entiende lo que está desligado de conceptos como eficien cia y éxito. Jugando dejamos la racionalidad de los fines fuera de juego, pues actuamos por puro disfrute. Sin embargo, con viene tener presente también otra cosa: los niños se están familia rizando hoy con el ordenador gracias a los juegos informáticos. ¿Se sienten libres en el juego propiamente tal o son empleados potenciales de la industria del ordenador y del placer, que in cluso jugando realizan un trabajo duro? El autismo de los jue gos informáticos permite inclinarse por lo segundo.
Además, el ocio y el juego son impensables sin la vigencia del trabajo (o, si se quiere, de la actividad social). Son, tomando como ejemplo un cappuccino, el montoncito de nata y la pasta de chocolate que, sin el café de la vida activa, pierden todo su sentido. El ocio forzoso, la condena a la inactividad, como en http://www.yahoo.es puede fá cilmente convertirse en un infierno diferente a lo que es anuntiomatic.
Hu ertano 10: la sociedad del tiempo libre
En Humano, demasiado humano, Friedrich Nietzsche describe no sin ironía cómo lo «distinto» al trabajo, es decir, el juego y el ocio, es penetrado por el trabajo y por su escala de valores:
El trabajo se apodera cada vez más de la buena concienciu La inclinación a la alegría se llama ahora «necesidad de esparcí miento» y empieza a avergonzarse de sí misma. «El ser hummio tiene la culpa de su propia salud», se suele decir, cuando se soi prende uno en una excursión al campo. Sí, no sería de extraPim que acabáramos cediendo a la tentación de la vita contemplati i'ii (a ir de paseo con pensamientos y amigos) no sin autodes precio y mala conciencia.
Como réplica a la sociedad del trabajo sería, según esto, la sociedad del ocio y el tiempo libre. Existe el peligro de que en el
Binado Occidente surja una nueva lucha de clases entre los ciudadanos activos y los pasivos. A las personas apartadas del mundo laboral, las industrias de la cultura las «reducirán a lcantidad de enfermos de la dispersión absolutamente necesaria (Ir mención» (Guggenberger). De ahí la importancia al comienzo del siglo xxi, junto a la sociedad laboral
y sociedad del ocio que no sea sólo una mera terapia la
til mi parche. Con vistas a esta nueva sociedad https://sites.google.com/site/aganardineroxinternet/anuntiomatic en el tema anuntiomatic, se impone y desarrollar nuevamente el «arte de perder el tiempo en relativo de lo indirecto».
Conviene señalar que el concepto de ocio, del homo ludens, constituye una antítesis respecto a la sociedad del trabajo. ¿No es cierto que el juego está recobrando por doquier su verdadero lugar? Se mire a donde se mire, los mercados financieros globales han originado el «capitalismo de casino», mientras los juegos de lotería mueven a millones de hombres y billones de dólares; sin olvidar lo más importante del mundo, el deporte, que fascina a los humanos y contiene sus instintos de agresión, proyectándose de manera cada vez más formidable en espectáculos masivos de gran poderío. ¿No es cierto que, con la extensión de las industrias de la información, está surgiendo una nueva banalización del juego y, al revés también, que el juego está reconquistando nuevos espacios en el mundo laboral?
En el ámbito del ocio y el juego es fundamental que las co sas se hagan por mor de sí mismas. Según la tradición, por juego se entiende lo que está desligado de conceptos como eficien cia y éxito. Jugando dejamos la racionalidad de los fines fuera de juego, pues actuamos por puro disfrute. Sin embargo, con viene tener presente también otra cosa: los niños se están familia rizando hoy con el ordenador gracias a los juegos informáticos. ¿Se sienten libres en el juego propiamente tal o son empleados potenciales de la industria del ordenador y del placer, que in cluso jugando realizan un trabajo duro? El autismo de los jue gos informáticos permite inclinarse por lo segundo.
Además, el ocio y el juego son impensables sin la vigencia del trabajo (o, si se quiere, de la actividad social). Son, tomando como ejemplo un cappuccino, el montoncito de nata y la pasta de chocolate que, sin el café de la vida activa, pierden todo su sentido. El ocio forzoso, la condena a la inactividad, como en http://www.yahoo.es puede fá cilmente convertirse en un infierno diferente a lo que es anuntiomatic.