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Home/ Lo mejor de la Blogosfera Educativa/ Group items tagged classroom evaluation

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Luciano Ferrer

La evaluación en la clase cooperativa (I) - 0 views

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    "¿Qué beneficios aporta aprender de forma cooperativa? Ya desde finales del siglo XIX se empezó a utilizar esta metodología dentro del aula, lo cual ha permitido que haya habido multitud de estudios para comprobar su validez. Gracias a esos estudios e investigaciones se sabe que la cooperación en el aula aplicada al aprendizaje da lugar a los siguientes resultados: Aumento de la motivación y de la productividad. Nivel superior de razonamiento y pensamiento crítico. Incremento del espíritu de equipo. Valoración de la diversidad. Relaciones solidarias. Desarrollo social. Aumento del autoestima. Capacidad de enfrentar la adversidad y las tensiones. ... Según el informe emitido por el Fondo Mundial Económico (Future of Jobs Report), habrá 10 habilidades que se necesitará desarrollar para adaptarse a la 4ª Revolución Industrial allá por el 2020: Resolución de problemas complejos. Pensamiento crítico. Creatividad. Dirección de equipos y personas. Coordinación con otros. Inteligencia Emocional. Elaboración de juicios y toma de decisiones. Servicio de orientación. Negociación. Pensamiento flexible. Todas estas habilidades se trabajan con la aplicación de esta metodología. ... ¿Qué podemos evaluar en una clase cooperativa? La evaluación en una clase cooperativa ha de estar centrada tanto en el alumnado a nivel individual como grupal. Evaluación del alumno: a nivel individual hay que evaluar los aprendizajes realizados mediante le producto. Por otro lado también hay que tener en cuenta la contribución al grupo. Evaluación del equipo-grupo: el docente ha de evaluar el funcionamiento del equipo y su desempeño cooperativo. Es tan importante evaluar el logro de los objetivos curriculares y el aprendizaje de los contenidos como el desarrollo de destrezas y habilidades para la cooperación."
Luciano Ferrer

El entusiasmo de un @olahjl renovado, cuenta experiencias #flippedclassroom, ... - 0 views

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    "Llevo dos semanas de curso y ya puedo hacer un primer balance provisional de la incorporación de estrategias de aprendizaje radicalmente distintas a las clases. Estas son la punta del iceberg de un proceso terriblemente complejo en que se puede decir que cada clase real supone cuatro o cinco horas de preparación si no mucho más. Mis clases se basan en la utilización de la investigación punta a nivel educativo. No explico. Mis unidades de información están grabadas en vídeo que ellos ven (me refiero a tercero de ESO) en casa. Las grabé durante el verano. Desarrollé la historia de la literatura del programa con mi voz y mi presencia histriónica, imágenes, mapas mentales... Ellos ven el vídeo y yo tengo constancia de que lo han visto y respondido a preguntas que van insertadas en el vídeo que se para. No son difíciles pero exigen atención continua. Yo recibo información de las respuestas. La respuesta ha sido hasta ahora de un ochenta por ciento de seguimiento pero sé que va a ir a más. Cuando llegan a clase les hago un cuestionario en el cañón digital con una aplicación que es una bomba que se llama Kahoot y que les entusiasma y les motiva enormemente. Ellos contestan con el ordenador o con el móvil y el ranking, basado en la corrección de la respuesta y el tiempo de la misma aparece en la pizarra digital, lo que promueve delirios de entusiasmo. La clase es un organismo vivo. Luego el resto de la clase les planteo problemas relacionados con el vídeo que han visto en los que han de aplicar estrategias del pensamiento. Ahora estamos trabajando la comparación. Se pueden comparar objetos, personas, movimientos estéticos, países, autores literarios ... Así que no necesito justificar que es un ejercicio intelectual de primer orden. Y curiosamente no son los más estudiosos los que destacan, que se ven sobrepasados por los más imaginativos y despiertos aunque no saquen notas brillantes. Las clases son para pensar y pasan en un soplo. Se me h
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    "Llevo dos semanas de curso y ya puedo hacer un primer balance provisional de la incorporación de estrategias de aprendizaje radicalmente distintas a las clases. Estas son la punta del iceberg de un proceso terriblemente complejo en que se puede decir que cada clase real supone cuatro o cinco horas de preparación si no mucho más. Mis clases se basan en la utilización de la investigación punta a nivel educativo. No explico. Mis unidades de información están grabadas en vídeo que ellos ven (me refiero a tercero de ESO) en casa. Las grabé durante el verano. Desarrollé la historia de la literatura del programa con mi voz y mi presencia histriónica, imágenes, mapas mentales... Ellos ven el vídeo y yo tengo constancia de que lo han visto y respondido a preguntas que van insertadas en el vídeo que se para. No son difíciles pero exigen atención continua. Yo recibo información de las respuestas. La respuesta ha sido hasta ahora de un ochenta por ciento de seguimiento pero sé que va a ir a más. Cuando llegan a clase les hago un cuestionario en el cañón digital con una aplicación que es una bomba que se llama Kahoot y que les entusiasma y les motiva enormemente. Ellos contestan con el ordenador o con el móvil y el ranking, basado en la corrección de la respuesta y el tiempo de la misma aparece en la pizarra digital, lo que promueve delirios de entusiasmo. La clase es un organismo vivo. Luego el resto de la clase les planteo problemas relacionados con el vídeo que han visto en los que han de aplicar estrategias del pensamiento. Ahora estamos trabajando la comparación. Se pueden comparar objetos, personas, movimientos estéticos, países, autores literarios ... Así que no necesito justificar que es un ejercicio intelectual de primer orden. Y curiosamente no son los más estudiosos los que destacan, que se ven sobrepasados por los más imaginativos y despiertos aunque no saquen notas brillantes. Las clases son para pensar y pasan en un soplo. Se me h
Luciano Ferrer

La introducción de la tecnología en la educación es un camino sin retorno, po... - 0 views

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    "La publicación de un informe PISA de la OCDE acerca de cómo repercute el uso escolar de los ordenadores en las notas de los alumnos desencadenó ayer una oleada de titulares absurdos, irresponsables, cogidos por los pelos y peligrosísimos de cara al futuro, en los que con toda ligereza se acusaba a la introducción de la tecnología de "no servir para nada", o incluso de poco menos que "ser perjudicial para el aprendizaje". Una lectura mínimamente rigurosa del estudio permite ver que en realidad, se trata de una interpretación absurda. Lo que el informe viene a demostrar es que en las circunstancias actuales, con una introducción de tecnología que se ha limitado a cambiar las herramientas sin variar la metodología, y que se aún encuentra en una fase de pruebas absolutamente temprana, los resultados no son milagrosos, sino simplemente lógicos: si quitamos a los alumnos el papel y el bolígrafo y les ponemos un tablet o un dispositivo similar en las manos… ¡sorpresa! ¡Se distraen más! Lo raro, por supuesto, sería que esto no ocurriese así. Resulta no evidente, sino de perogrullo, que un artefacto electrónico conectado a la red ofrece infinitas oportunidades más para la distracción que las que ofrece un papel y el bolígrafo en el que, como mucho, podemos dibujar unos cuantos muñecos con palotes, hacer algunas cadenetas, o ya acercándonos casi a los deportes de riesgo, hacer una pajarita. Frente a esto, la versatilidad de los terminales móviles o los ordenadores es impresionante: podemos comunicarnos, acceder a un ilimitado océano de contenidos buenos, malos o regulares, ver vídeos de gatitos, o incluso jugar. Obviamente, si lo único que hacemos es cambiar de soporte, pero no alterar la metodología, ni formar a los profesores, ni modificar siquiera la manera de evaluar, lo único que haremos con la tecnología es crear una generación de alumnos que se habrán pasado una parte significativa del tiempo de clase dedicándose a otras cos
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    "La publicación de un informe PISA de la OCDE acerca de cómo repercute el uso escolar de los ordenadores en las notas de los alumnos desencadenó ayer una oleada de titulares absurdos, irresponsables, cogidos por los pelos y peligrosísimos de cara al futuro, en los que con toda ligereza se acusaba a la introducción de la tecnología de "no servir para nada", o incluso de poco menos que "ser perjudicial para el aprendizaje". Una lectura mínimamente rigurosa del estudio permite ver que en realidad, se trata de una interpretación absurda. Lo que el informe viene a demostrar es que en las circunstancias actuales, con una introducción de tecnología que se ha limitado a cambiar las herramientas sin variar la metodología, y que se aún encuentra en una fase de pruebas absolutamente temprana, los resultados no son milagrosos, sino simplemente lógicos: si quitamos a los alumnos el papel y el bolígrafo y les ponemos un tablet o un dispositivo similar en las manos… ¡sorpresa! ¡Se distraen más! Lo raro, por supuesto, sería que esto no ocurriese así. Resulta no evidente, sino de perogrullo, que un artefacto electrónico conectado a la red ofrece infinitas oportunidades más para la distracción que las que ofrece un papel y el bolígrafo en el que, como mucho, podemos dibujar unos cuantos muñecos con palotes, hacer algunas cadenetas, o ya acercándonos casi a los deportes de riesgo, hacer una pajarita. Frente a esto, la versatilidad de los terminales móviles o los ordenadores es impresionante: podemos comunicarnos, acceder a un ilimitado océano de contenidos buenos, malos o regulares, ver vídeos de gatitos, o incluso jugar. Obviamente, si lo único que hacemos es cambiar de soporte, pero no alterar la metodología, ni formar a los profesores, ni modificar siquiera la manera de evaluar, lo único que haremos con la tecnología es crear una generación de alumnos que se habrán pasado una parte significativa del tiempo de clase dedicándose a otras cos
Luciano Ferrer

5 Maneras de enseñar a premiar el error entre tus alumnos - 0 views

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    "Sí, has leído bien. Se puede y se debe premiar del error. Hay que enseñar a premiar el error. ¿Por qué? Muy sencillo. Premiando el error consigues que tus alumnos ganen en confianza, refuercen su autoestima y mejoren su autoconcepto. La escuela desde siempre ha castigado el error, lo ha penalizado. Y ese ha sido uno de sus mayores errores. Y te diré por qué. Pues porque un alumno que nunca se equivoca nunca aprenderá nada nuevo. En este artículo tengo la intención de enseñarte 5 formas de premiar el error entre tus alumnos para fortalecer su autoestima. ¿Me acompañas? Premiar el error Imagen extraída de Shutterstock 1. Premiar las intervenciones, no las respuestas. Intenta dejar muy claro desde el principio que el error forma parte del aprendizaje. Del error se puede aprender, del error te puedes reír, no de los compañeros, sino con los compañeros Por eso, tienes que premiar la acción y la participación y dar un valor secundario a las respuestas que te den tus alumnos. Si premias las intervenciones, entonces harás que tu clase sea más participativa, más plural, que todos los alumnos tomen el riesgo de equivocarse. Todos, sin excepciones. 2. Modificar la percepción en pruebas y exámenes. Refuerza los aciertos. En pruebas y exámenes puedes incidir en los aciertos o reforzar los errores. Fíjate en la diferencia que existe entre estas frases: Castiga el error: Tienes siete errores. Castiga el error: Sólo has acertado tres de las diez preguntas de la prueba. Premia el error: Has conseguido tres aciertos. Si te esfuerzas un poco más seguro que conseguirás aumentar el número de respuestas acertadas. 3. Insistir en que el error es el inicio de la respuesta correcta. Es muy frecuente preguntar oralmente a los alumnos. En el caso de que se equivoquen a la hora de responder, aprovecha este error para centrarte en la respuesta que ha dado, no en la pregunta que tú querías que diera. Fíjate en este posible diálo
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    "Sí, has leído bien. Se puede y se debe premiar del error. Hay que enseñar a premiar el error. ¿Por qué? Muy sencillo. Premiando el error consigues que tus alumnos ganen en confianza, refuercen su autoestima y mejoren su autoconcepto. La escuela desde siempre ha castigado el error, lo ha penalizado. Y ese ha sido uno de sus mayores errores. Y te diré por qué. Pues porque un alumno que nunca se equivoca nunca aprenderá nada nuevo. En este artículo tengo la intención de enseñarte 5 formas de premiar el error entre tus alumnos para fortalecer su autoestima. ¿Me acompañas? Premiar el error Imagen extraída de Shutterstock 1. Premiar las intervenciones, no las respuestas. Intenta dejar muy claro desde el principio que el error forma parte del aprendizaje. Del error se puede aprender, del error te puedes reír, no de los compañeros, sino con los compañeros Por eso, tienes que premiar la acción y la participación y dar un valor secundario a las respuestas que te den tus alumnos. Si premias las intervenciones, entonces harás que tu clase sea más participativa, más plural, que todos los alumnos tomen el riesgo de equivocarse. Todos, sin excepciones. 2. Modificar la percepción en pruebas y exámenes. Refuerza los aciertos. En pruebas y exámenes puedes incidir en los aciertos o reforzar los errores. Fíjate en la diferencia que existe entre estas frases: Castiga el error: Tienes siete errores. Castiga el error: Sólo has acertado tres de las diez preguntas de la prueba. Premia el error: Has conseguido tres aciertos. Si te esfuerzas un poco más seguro que conseguirás aumentar el número de respuestas acertadas. 3. Insistir en que el error es el inicio de la respuesta correcta. Es muy frecuente preguntar oralmente a los alumnos. En el caso de que se equivoquen a la hora de responder, aprovecha este error para centrarte en la respuesta que ha dado, no en la pregunta que tú querías que diera. Fíjate en este posible diálo
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